El Corazón Enfermo
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Comentarios

“ Debo darle las gracias Dr. tajer por lo acertado en publicar esta informacion..no solo es excelente y de una ahyuda preventiva mayuscula, si no que ademas, nos da respuestas claraas a los que, como yo, debimos enfrentar una situacion extrema de enfermedad coronaria, sin haber tenido factores de riesgos claros, es decir, sin tabaquismo, sin colesterol elevado,con 46 años sin enfermedades de ninguna indole y haciendo actividad fisica casi de manera diaria, es decir sin sedentarismo, etc etc..y de buenas a primera y luego de eventos emocionales fuertes, terminamos con una angioplastia y la colocacionde 6 stent en las coronarias por la magnitud de las lesiones.. Su libro me dio un monton de respuestas Dr. Tajer a tantos porquès que invadieron mi vida..Muchisimas Gracias...Y recomiendo que lo lean en particular los que aun no han sufrido nada relacionado con el corazon...Su libro es claro, didactico, muy cientifico y contudente, pero sobre todo, nos trata a los que padecemos estos problemas, de manera digna y no como tarados. Y esto nos ayuda. Por eso valoro mucho su dedicacion para hacer este libro y una vez mas se lo agradezco con todo mi corazon ( y con los 6 stent incluidos..). ”
E., Jorge (25/05/2009)
“ Estimado Carlos, Ante todo, te agradezco el libro que me enviaste, que me sorprendió gratamente, por muchos motivos. En primer término, porque este libro (ya avanzé mucho en su lectura), es la contraparte de un mundo vertiginoso e intangible, donde nadie quiere anclar en la comprensión de fenómenos que nuestros pacientes gritan, pero que nadie quiere o se anima a ver. Lo que vos denominás visiones es, a mi modo de ver, cambiando un poco la semántica, un ojo sensible, empático y abierto al mundo oculto y sufiente de los otros. Y es precisamente eso: cuando un paciente advierte misteriosa mente la presencia oculta de ese ojo, es cuando se abre. Talento de pocos, de los más valientes, quizá, de los que deben haberse animado a transitar mucho de sì mismo, para poder transitar lo de los demás. Me parece que vos te inscribís en esa lista, montado en una sólida formación que te permite partir del conocimiento académico, para incursionar en regiones interesantísimas. Por supuesto, la clara evidencia de la comprobación del link, entre el fenòmeno orgánico y ciertas causas emocionales desencadenantes, pone a muchos en una situación incómoda. Es cuando hay que intentar explicar los links, tarea, nuevamente, de quienes tienen paciencia y tolerancia para tolerar la incertidumbre de las no certezas, todavía. Otra vez, riquísimo camino donde muchos han trabajado, y estàn trabajando Hay una anécdota que seguramente has escuchado, pero que vale repetirla. Dos amigos se encuentran circunstancialmente por la noche, en las respectivas puertas de ingreso a sus respectivas casas, Uno de ellos no puede encontrar la llave de la puerta, manotea inicialmente en sus bolsillos, sin resultado, y finalmente se decide por ir al jardín del frente de su casa (pensando en que la había extraviado allí), y comienza a buscarla a la luz de los dos o tres faroles que parcialmente iluminan la oscuridad de la noche. Extrañado, el amigo, que lo observa en sus intentos, termina por preguntarle. ¿Por qué buscás la llave a la luz de los faroles?. El amigo contesta: Por que es lo único iluminado, lo único que puedo ver. Pienso que en medicina es lo mismo, uno explica todo a la luz de lo conocido, pero hay vastas areas oscuras que nadie conoce, donde hay llaves, y nadie o pocos se animan a buscar. Yo creo que el link mente cuerpo es una de las más fascinantes. En este mundo competitivo y complicado, sólo los que tienen en su mano el conocimiento convencional, y pueden ser respetados por sus colegas, están en inmejorables condicones de indagar. Festejo también el libro como un acto de suprema cultura, un empecinamiento. Y festejo, por último, la calidez de la dedicatoria y la valoración de los tiempos pasados. Con respecto a la paciente Susana Znakovsky, leí atentamente tu carta, y estmamos en camino con la TAC de pulmón y otras sugerencias. con afecto Eduardo Galli Mainini __________ Information from ESET NOD32 Antivirus, version of virus signature database 3843 (20090210) __________ The message was checked by ESET NOD32 Antivirus. http://www.eset.com ”
galli mainini, eduardo (22/03/2009)
“ Apenas me entere de la edición de este trabajo traté de conseguir el libro y Eder, mi esposa, lo encontró cerca de casa. La lectura del mismo, inclusive desde el prologo del Dr. Berttolasi, es esclarecedor para los neofitos del tema, como es mi caso pero sufriente de los resultados, ya que describe con gráficos y textos el deterioro de las arterias y las consecuencias. Destaco el análisis y la imaginación para enebrar el resultado psicosomático de las emosiones en el organismo y especialmente en el corazón, y entiendo que en un trabajo de campo amplio y dificultoso, tanto en su diagramación como en el recabado de datos, relata experiencias que avalan el estudio previo. El texto, agil y ameno,transmite no solo el tema y la experiencia obtenida sino que también expresa la visión de la relación medico/paciente y la responsabilidad profesional hacia el enfermo. Destaco las citas bibliográficas, abundantes e indispensables para el que desee consultar antecedentes, personalmente me impactó la de Espinoza. Un libro para recomendar, no solo a los que sufrimos los problemas cardiológicos, es interesante como prevención y conocimiento de la función cardiaca. Me felicito de ser su paciente. Abel Defranchi 25/11/08 ”
Defranchi, Abel (25/11/2008)
“ El corazon enfermo" representa para mí un tratado inquietante, motivante por momentos increible por las referencias bibliograficas, todo lleno de raices que impulsan a una interpretacion humanizada de las alteraciones de la salud. Va mas allá del corazón mismo, analiza aspectos no mensurables, por el tipo masivo de medicina actual. Creo ademas que todo ésto presenta una nueva alternativa de factor de riesgo, posiblemente prevenible. Todo va más allá del corazon mismo, tal vez por mis profundos principios de prevencion en enfermedad vascular, interprete a "tus visiones" en forma similar, tambien por haberlas vivido. ”
Perret, Raul (19/10/2008)
“ Impresiones sobre “el corazón enfermo” En relación a la dificultad que tiene la mente humana para comprender ciertos problemas complejos de la matemática, Ronald Graham comentaba que nuestro cerebro ha evolucionado para mantenernos al abrigo de la lluvia, averiguar dónde se encuentran las bayas, y evitar que nos maten; y que en realidad, no fue hecho para entender las complicadas relaciones multidimensionales de la naturaleza. Es también obvio, que si creemos que evolutivamente estas funciones básicas de supervivencia ya no tienen sentido para el hombre del siglo XXI, vale sólo recordar los conflictos sociales que siguen ocurriendo en todas las regiones del mundo y las imágenes de sus habitantes intentando salvaguardar sus vidas, para comprender la actualidad de estas funciones primitivas, probablemente basadas en el instinto y las emociones. He tenido la oportunidad de leer el libro “El corazón enfermo” del Dr. Carlos Tajer que aborda justamente, la injerencia que tienen las emociones en la patogenia de la enfermedad coronaria, y en particular, cómo podrían asociarse las emociones a la ocurrencia de un infarto de miocardio. El “saber popular” siempre ha vinculado la aparición de un infarto a la concomitancia de emociones fuertes o situaciones personales intensamente conflictivas, y a pesar de ello, los médicos hemos insistido casi exclusivamente en el peso del colesterol, el tabaquismo o la hipertensión para justificar la ocurrencia de ese evento. De todas formas, algunos médicos menos escépticos, imbuidos de la corriente psicosomática, mirábamos con respeto el papel de las emociones en la génesis de las enfermedades, sin contar con un cuerpo teórico que pudiera sostener estas ideas. Es tranquilizador saber que estas creencias o sensaciones, también las haya tenido alguien con una trayectoria científica “dura”, como es el caso del Dr. Tajer, hasta el punto de atreverse a elaborar una teoría consistente sobre el tema. Parece muy razonable que las funciones primitivas del hombre, evolutivamente adaptadas para subsistir, formen parte de la patogenia de ciertas enfermedades, habida cuenta de la unidad que conforman la mente y el cuerpo del hombre. Cabe destacar, que aquél que a “vuelo de pájaro” pretendiera obtener una impresión de “El corazón enfermo”, podría llegar a la conclusión equivocada de que este texto está escrito sólo para el público general, más que para los médicos asistenciales. Sin embargo, no debe sorprendernos que la idea de que las emociones juegan un papel fundamental en la ocurrencia de un infarto, es tan natural para los legos, como lejana y extraña a nuestro pensamiento médico fisiopatológico. Así, considero que este libro será tan instructivo para los médicos como para el público general. Finalmente quiero resaltar de la obra, la reivindicación que el autor hace de la unidad cuerpo-mente, de la elegante teoría que explicaría cómo “se rompe el corazón”, y más allá del valor de verdad de esta última, el mérito de habernos devuelto las emociones al plano de la medicina asistencial. ”
Borracci, Raul (22/08/2008)
“ Estimado Tajer: En el Mundial compré tu libro que pasó a engrosar la pila de la mesa de luz y tuvo que esperar detrás de Andrés Rivera, Irene Némirovsky, y un Saccomanno, pero eso no lo desmerece, sino que estaba en la pila de la ficción y no en la de Medicina. Porque se lee con la velocidad y la avidez con que se puede leer una novela. Confieso que al principio, al ver la diversidad y aparente disparidad de los capítulos tuve una leve desconfianza acerca de si se podía con éxito desarrollar los enlaces que el título propone. Te digo de entrada que saliste airoso del desafío. No solamente por el sólido basamento científico que te conocemos, sino por la habilidad para poner en conceptos simples, todo el complejo esquema fisiopatológico de la cardiopatía isquémica y el infarto. Me desayuné además con los mecanismos del gusano o el cangrejo, recordando cuánto de ellos todavía tenemos. Y ese es uno de los mejores méritos del libro. El poner lo básico de nuestro conocimiento actual, sin ceder a la tentación de meterse en complejidades fisiopatológicas que ahuyentarían a cualquier no-cardiólogo de sus páginas. Otro mérito, no menos importante, es la narrativa ágil y el no tomar distancia "aséptica" de los problemas que estás planteando. Otro es el darnos a conocer al Dr. Chiozza, de quien seguramente estaremos buscando libros. Te confieso que no llego a la lectura de tu libro sin antecedentes. Allá por principios de los 90, contra todos los prejuicios, llevamos con una psiquiatra y una psicóloga el consultorio de Salud Mental a la consulta de Cardiología en el Hospital Público. Costó bastante y hubo incomprensión por varias partes, pricipalmente por la oposición de los cardiólogos, pero, llamativamente, por una fuerte oposición de los profesionales de Salud Mental. Nuestro propósito era aprender y "ayudar" a los coronarios, especialmente en el postinfarto. Lo mantuvimos con altibajos hasta que la falta de recurso humano nos quitó bastante el empuje. Cuando nos vinculamos con Daniel y el Foro CardTran pudimos ampliar nuestros horizontes, pero simpre en franca minoría y con bastante indiferencia por parte del resto del plantel médico, no sólo del cardiológico. Ni hablar intentar discutir de los factores "sicosociales", que eran mucho menos seductores que conocer y recitar los acrónimos de los últimos estudios, posando de eruditos en la MBE. Sigo, testarudo, mechando artículos "no científicos" (para llamarlos de algún modo) en los ateneos de los Residentes. Una de las dificultades mayores con que me he topado para encarar estos temas surge de la rígidamente cartesiana formación que dan nuestras Escuelas de Medicina. No nos debe sorprender, entonces que los médicos jóvenes sean los menos receptivos. Por eso escuché con mucho agrado la charla del penal errado de los ingleses en el Congreso. Que se diera espacio a estos temas me pareció fantástico. Y ahora el libro. Volvamos al libro. Está bien hilado en la secuencia de los capítulos. Se lee bien y con agrado. Los relatos son representativos y por sobre todo muy humanos. Estás metido en el embrollo de vivir, te preguntás y exponés tus dudas y propuestas, sin rebajar nivel científico ni caer en la peligrosa tentación del manual de autoayuda. ¿Qué más podemos pedir? Que además sea de ágil lectura. Lo es. Me ayudó leerlo. Me ayudará recomendarlo y discutirlo. Cordialmente Enrique Pianzola ”
Pianzola, Enrique (20/08/2008)
“ He leído con gran placer tu libro. El mismo me ha encantado; su lectura es fácil y agradable y denotas un estilo de gran agilidad como el escritor científico habitual que has sido, pero mostrando en esta ocasión talento para llegar al lector no médico. El relato inicial tiene una gran riqueza y su descripción te lleva a vivir al lado del personaje las vicisitudes que desembocan en un IAM. Tu posterior desarrollo de la filogenia y la demostración de la especificidad de las emociones es realmente apasionante. Finalmente tu hipótesis del "programa" que culminaría con una respuesta determinada frente a determinadas situaciones de estrés es francamente buena. Tu postulación me hizo recordar a la Medicina Darwiniana que postula que nuestro cuerpo no está preparado para el estilo de vida que hemos adoptado en las últimas décadas. Te gustaría mucho el libro El Mono Obeso o ver la web que, aunque no toca los aspectos psicológicos que tú evocas, sí cree que nuestro programa no está hecho ni validado en millones de años para soportar la falta de ejercicio y la compra en el supermercado generosa ... Debo decirte que con 30 años de cardiólogo no puedo menos que compartir tu visión del acontecimiento final que suelen exhibir muchos pacientes (¿cuántos?) que presentan un IAM. La gran pregunta es ¿cómo los detectamos en el gran escenario de la vida? ¿cómo les avisamos y les prevenimos? Sería muy interesante un capítulo dedicado a propuestas de estudio que puedan modificar el "programa". Asimismo agregaría un capítulo dedicado al futuro ¿qué se propone? ¿educación? ¿psicoterapia? ”
Fernández Berges, Daniel (20/08/2008)
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